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Voz, talento, entrega y profesionalismo
de principio a fin
Ramiro Aguilera Martínez
Un día, un niño con la curiosidad natural de su edad, se
metió a averiguar cómo funcionaba la sinfonola de la cantina de su papá.
Jamás imaginó que su alma quedaría atrapada ante la magia que
representaban el mecanismo de la sinfonola, los discos, el olor que
despedían y sobre todo, la posibilidad de que el sonido quedara atrapado
en un pedazo de pasta.
Un
medio de comunicación que recién cumplía sus primeras dos décadas,
seguía impactando a propios y extraños: la radio, que había nacido
oficialmente en 1920. Y para aquel niño que había descubierto el impacto
de la música atrapada en los discos de pasta, la radio significaba el
complemento ideal, por lo que en cuanto apareció la primera estación de
radio en el pueblo donde vivía, su pasión por el medio se manifestó de
inmediato.
Algunos aseguran que al nacer ya tenemos nuestra vida predestinada. Si
esto fuera cierto, Ramiro Aguilera Martínez, nuestro personaje en
cuestión, nació predestinado para colaborar en los medios de
comunicación, especialmente la radio.
Es increíble como nuestras ilusiones y objetivos pueden volverse
realidad, cuando las perseguimos con ahínco, decisión y amor.
Vivir
en un pueblo como Salamanca, Gto., en aquella primera mitad del siglo XX,
no era precisamente la mejor oportunidad de vida. Sin embargo, tener la
confianza para llegar a la tierra prometida, -el D.F. por supuesto- sin
ser una obsesión, sí se convirtió en una meta para Ramiro Aguilera
Martínez.
Y para llegar al Distrito Federal, aprendió a ser un nómada, que sin
miedo, y sí con mucha determinación, realizó un viaje que inició en la
XERX de Salamanca, Gto., donde según sus propias palabras, hizo de todo
y algunas veces le pagaron y otras no, pero lo importante era que estaba
haciendo lo que le gustaba.
Duró
poco en la estación de su localidad y pronto se fue a trabajar a
Irapuato. Paso fugaz por la capital de las fresas. De ahí salió a
conocer nuevas tierras y se dirigió a Oaxaca, donde la XEOA lo recibió
con los brazos abiertos y aprendió a hacer radio al lado de gente como
el “Conde” Gustavo Calderón. La XEOA era una estación perfectamente
montada, con teatro estudio y artistas locales que pretendían hacer una
réplica de las grandes emisoras de la capital mexicana.
Y aunque parecía que Oaxaca podría ser un buen lugar de residencia,
rápidamente llegó otra invitación, ahora al bello puerto de Acapulco.
Tampoco tardó mucho en llegar otra invitación, y ahora sí ¡por fin! a la
gran capital. Una nueva estación requería de talento joven y nuevas
voces, y además iba a hacer un cambio radical en el medio.
Pero antes regresó, como lo había prometido, por su novia a Salamanca.
Así se casó con María Ortega Cuellar el 21 de mayo de 1959 y se fueron a
vivir a la ciudad de México. Ni siquiera hubo tiempo para la luna de
miel.
Y es que había que iniciar la gran aventura...
Ya
estaban preparados Eduardo Linares, Jaime Ortiz Pino, Héctor Martínez
Serrano, Ramón Alfredo Moreno, Adrián Ojeda, Raúl Paniagua y Ramiro
Aguilera Martínez, comandados por Ramiro Garza, para iniciar Radio
Variedades.
Y tocó en suerte a Ramiro Aguilera Martínez, iniciar las transmisiones
del canal 115, y ser el primer locutor en decir Radio Variedades.
Esta emisora, para bien o para mal, cambió la manera de hacer radio en
México. Aunque Radio Centro ya hacía pruebas transmitiendo con discos,
la primera estación totalmente disquera fue Variedades. Mientras que el
auditorio tenía que esperar para escuchar a tal o cual artista en un
horario determinado en vivo y en un teatro estudio en las “grandes
emisoras”, en Radio Variedades, de la noche a la mañana, podía usted
escuchar a sus cantantes favoritos todo el día y en cualquier momento.
Además rompió con la extrema formalidad de los locutores y las voces
engoladas, para dar paso a una radio más moderna y dinámica que
perduraría por mucho tiempo.
Y a pesar del éxito de Radio Variedades, una vez más llegó otra
invitación, esta vez para colaborar en XEDF la estación del Distrito
Federal.
Y
otra vez, a trabajar con grandes personalidades de la locución, como
Ángel Fernández y Jorge “Sonny” Alarcón. ¡Qué tiempos de aquella radio!
En los que había que ir a trabajar de traje y de corbata y con camisa
blanca almidonada. No había cabida para ninguno que quisiera parecer
vagabundo.
Era el tiempo del “Señor Locutor”, que además de vestir correctamente,
sabía modular su voz, cuidaba su lenguaje y sus modales, era educado y
además se preparaba permanentemente de forma intensa.
Pero
el espíritu aventurero y las ganas de crecer profesionalmente no iban a
parar ahí y un par de años después, llega una nueva propuesta: irse a
dirigir una estación de Monterrey, la XEBJB.
Un nuevo reto y una vez más un nuevo éxito.
Pero… sí, adivinó: una nueva propuesta.
Ahora
para dirigir un nuevo proyecto en la ciudad de México: XELZ, “Radio LZ,
música de pegue”…. Y vaya que pegó. Durante los casi siete años que duró
su dirección de la emisora, Ramiro Aguilera Martínez logró consolidar la
música vernácula y darle otro valor a nuestra música. Integró el género
norteño, que para la gente del D. F. era sólo “música de cantina”, lo
dignificó y fortaleció un estilo musical que se identificaba plenamente
con el pueblo, y que además demostró podía tener calidad.
En
“Radio LZ” aparecieron los grandes ídolos de nuestra música ranchera y
norteña de la segunda mitad de los sesentas y gran parte de los
setentas. Algunos permanecen hasta nuestros días, como es el caso de
Vicente Fernández, descubrimiento de Ramiro Aguilera Martínez.
La culminación de “Radio LZ” fue el otorgamiento del Calendario Azteca
de Oro en mayo de 1971.
Durante
su paso por “Radio LZ”, la oportunidad de leer noticias se presentó con
el Noticiario de Excélsior.
Al lado de su compadre Roberto Armendáriz, demostró que el lado
noticioso no le era ajeno. Recordando lo anterior, Roberto lo invitó a
colaborar en XEX AM en aquel intento de hacer noticiosa la emisora las
24 horas del día.
XERH “Radio Tricolor” sería la siguiente estación que dirigiría Ramiro
Aguilera. A la par de esta nueva dirección artística, la dirección de la
división popular de discos Orfeón se convirtió en una nueva
diversificación en su vida.
Y de regreso a Organización Radio Centro. Específicamente , de regreso a
Radio Variedades y una nueva inquietud… formar una cadena de radio.
Y así, junto con otras personalidades del medio, forma Radio, S. A., una
cadena de radio exitosa desde su lanzamiento, ahora bajo la atinada
dirección de nuestro buen amigo el Lic. Carlos Quiñones.
En 1980 marcha a tierras veracruzanas y regresa al año siguiente, para
darse cuenta de que, como un suspiro, ya habían pasado 25 años de su
incursión en los medios. Una reunión familiar y con los amigos conmemora
el aniversario. Una frase del brindis de nuestro querido amigo Bolívar
Domínguez dirigida a sus hijos resume la reunión: “Muchachos, tienen un
padre… a toda madre”
En la década de los ochentas participa en XEFAJ “Radio Consentida” y se
dedica a la locución comercial, en la cual destaca con la grabación de
los productos de Pronósticos Deportivos (Progol, Melate, Prohit y
Protouch), pero sobre todo, a finales de 1986, se convierte en la voz de
la Cervecería Modelo y su producto estrella: Cerveza Corona. Coincide su
entrada con el proyecto de convertir a Corona en cerveza de exportación.
El nuevo proyecto y la intención de promover las maravillas naturales de
nuestro país, como el Cañón del Sumidero y las Lagunas de Montebello, en
sensacionales tomas realizadas por Demetrio Bilbatúa, con la voz de
Ramiro Aguilera Martínez, lograron campañas inolvidables De esta manera,
la voz de nuestro personaje se escuchó durante años en muchas partes del
mundo, tanto en radio, televisión y cine.
En 1990, nuestro incansable viajero decide irse de nueva
cuenta a Monterrey para dirigir una estación que por las condiciones en
que se encontraba significaba todo un reto: “La Invasora”.
Y durante casi seis años vuelve a demostrar que es uno de los mejores
programadores y directores artísticos de México, colocando a “La
Invasora” en la emisora líder a nivel nacional de un movimiento musical
al que se le denominó “grupero” y que volvió a entregar a grandes
representantes de la música popular de nuestro país, como Bronco,
Temerarios, Selena, etc..

Su pasión por la música lo lleva a montar un estudio de
grabación y a formar una compañía discográfica en Monterrey:
Polygrabaciones.
En 2001 decide regresar a la ciudad de México y funda Audio Factory,
estudio de grabación y Promotora Aguilera Musical.
Para 2002 empieza a programar la XENQ de Tulancingo, Hgo. del Sr.
Alejandro Wong y en el D. F. es la voz de “Mariachi Stéreo”, concepto
que repercute en toda la República y es la voz que identifica XEUR
“Radio Mexicana”, 1530 de AM.
El andar infatigable por cabinas de radio y estudios de grabación de
Ramiro Aguilera Martínez a lo largo y ancho de la República Mexicana,
siempre dejando huella, se detuvo el martes 23 de agosto de 2005.
Para la gente que tuvimos la oportunidad de conocerlo, su partida no
significa un adiós, sino un hasta luego. Su recuerdo estará siempre
presente, a través de sus enseñanzas, que nunca fueron medidas, sino
generosas y enriquecedoras.
En medios tan difíciles como la radio, la música y la publicidad, el
mantener los pies en la tierra, ser humilde y ganarse el respeto de la
gente, son características que se convierten en virtudes y Ramiro
Aguilera Martínez tuvo éstas y muchas otras virtudes.
Su viuda María, y sus hijos Ramiro, Jorge, Alma, Blanca y Pepe,
agradecemos todas las muestras de afecto y solidaridad, que nos hacen
sentirnos afortunados de haber tenido como esposo y padre a Ramiro
Aguilera Martínez.
Con mis mejores recuerdos "Chief"...
Ramiro Gerardo Aguilera Ortega
Diciembre de 2005
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Recordando a Ramiro Aguilera:
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